Batalla de Rande 1702

lunes, 2 de febrero de 2015

Aloha!!!

Como podéis observar en el título, hoy os traigo un poquito de historia sobre Galicia.

Hace un par de días, nos hemos acercado a "Meirame" es el "Centro de Interpretación de la Batalla y el Patrimonio Cultural de Rande" que se encuentra en la conocida (para algunos jijiji de esta zona) como la "Fábrica del Alemán".

La exposición se dividía en tres secciones importantes:


 La Carrera de Indias, las Flotas de la Plata

           Los tesoros que traían de América eran principalmente el oro ( principal motivo de comercio entre ambos países) y la plata.
Las esmeraldas y las perlas procedentes de Perú y México se utilizaban para un sinfín de objetos como cálices, bandejas o custodias.
Los productos vegetales que se traían eran tabaco, cacao (para calentar el cuerpo de ricos y pobres), palo de Campeche (tinte), el índigo (tinte añil) o la cochinilla y la grana (tinte).
Los tientes se utilizaban para embellecer los vestidos de moda.

Éstas riquezas eran transportadas por galeones, naos y pataches.










Mirei as naves arder: La batalla de Rande (Miré las naves arder: La batalla de Rande)


       Corría el año 1702, un año después de la Guerra de Sucesión Española que enfrentó a la alianza hispano- francesa y la unión de Inglaterra y los Países Bajos guerra que se extendería hasta el año 1713, finalizando con la Paz de Utrech.

      De la Habana salió una expedición cargada de las más valiosas mercancías y tesoros jamás habidas, conocida como la Flota de la Plata que se dirigía a España con la intención de descargar la mercancía en Cádiz. Sin embargo, las noticias de la Guerra de Sucesión y de los conflictos en esa ciudad propiciaron que la flota cambiara de ruta y decidiera llevar su mercancía hasta las Rías Baixas, concretamente a la Ría de Vigo, para fondear en Rande.
Desembarcaron y parte de la mercancía fue descargada y conducida a Segovia, el resto continuaba en los barcos.
La Flota de la Plata era acompañada por una escuadra francesa compuesta por 15 navíos dirigidos por el Marqués de Château-Renault cuya misión era proteger la flota.
Su disposición en la ría fue en forma de media luna en el Estrecho de Rande (donde se encuentra en puente de Rande en la actualidad). A ambos lados sendas artillerías dispuestas en la Batería de Corbeiro y Rande cubriría dicho estrecho. En las dos riberas se construiría una barrera compuesta por madera con el fin de proteger el paso.

       A los oídos de estos llegaron las noticias de la situación de la Flota de la Plata. Sabiendo que la Ría de Vigo se convertiría en una ratonera en donde nadie podría escapar, decidieron ir a la caza de la preciada mercancía.

       El 23 de octubre de 1702, una parte de la flota anglo-holandesa fondeó en la ría para observar las defensas.
La flota anglo-holandesa penetró las barreras fácilmente y comenzó el bombardeo de los defensores barcos franceses. Éstos ante la imposibilidad de cualquier maniobra decidieron quemar y hundir todos los buques de la flota para impedir que tomaran su mercancía tan preciada.
La batalla estaba ya de lado de los anglo-holandeses que durante 7 días saquearon Redondela y la Isla de San Simón.
La armada atacante se llevo varios barcos cargados de mercancía. Uno de estos era el galeón "Santo Cristo de Maracaibo", que según se cree, iba cargado de oro. Sin embargo, este barco se convertirá en leyenda después de que su intento de remolque resultara un fracaso, pues a la altura de las Islas Cíes, el barco se hundió sin que pudieran salvarse sus valiosos tesoros.
Desde aquel año, la Ría de Vigo guarda celosamente el mejor y más famoso de sus secretos que nadie ha podido desde entonces esclarecer. La posible presencia debajo de sus aguas de inmunerables riquezas y tesoros.





De profundis: Una historia submarina


       Han sido muchos los que han buscado los tesoros hundidos desde unos días después de la batalla.
Se han recuperado, porcelana, cajas, monedas, balas de cañón, etc.


       Para aquellas personas que no sabían de esta historia aquí la tenéis y para aquellos que han leído a Julio Verne en su novela "Veinte mil leguas de viaje submarino" es un recordatorio de esas aventuras del Nautilus.


                     "En torno al submarino, en el radio de media milla, las aguas aparecían impregnadas de claridad eléctrica, destacándose institamente el arenoso fondo. Algunos marineros, envueltos en escafandras, se ocupaban en varios toneles medio podridos, cajas y de aquellos barriles se escapaban lingotes de oro y de plata, cascadas de monedas y de diamantes. La arena, estaba cubierta de ellos [...]"

Fragmento de "Veinte mil leguas de viaje submarino" de Julio Verne (el fragmento corresponde al capítulo de la Bahía de Vigo)

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